lunes, 18 de abril de 2011

El fin




Al levantarse nada le importaba, ni siquiera que aquel viejo despertador que tapado por decenas de pañuelos usados marcaba más del medio día.
Podría ser lunes, jueves o sábado, que más daba que día ocupara en la semana si sus 24h siempre ofrecían lo mismo.

Sus pasos lánguidos camino de la cocina resonaban con aplomo por aquel corto pasillo, paso a paso arrastrando las zapatillas desgastadas por un lado.
Ya en la cocina el sonido de la cucharilla golpeteando el fino cristal del vaso lleno de café; al que añadió azúcar para que fuera mas bebible , hipnotiza su mirada mientras se contempla en el reflejo de la ventana  manchada por las gotas secas de la lluvia de días anteriores.

Podría permanecer así días, inmóvil delante de esa ventana mientras remueve el ya gélido café.
Tan sólo sale de ese ensimismamiento al escuchar el ring del teléfono, mientras pasan por su mente millones de pensamientos q le nublan la razón.
El sonido solo le sirve para ganarle unos minutos más a la vida. Mientras vuelve sobre sus pasos sosteniendo en su mano izquierda un frasco lleno de la nueva medicación que por enésima vez su psiquiatra le cambio sin haber causado ningún efecto, en su mano izquierda una botella medio llena de agua arrugada del uso.

El camino de vuelta parece más lento que otras veces, casi le da tiempo a hacer balance de lo que ha vivido y de lo que no, de lo que recuerda feliz y lo que nubla esos pocos recuerdos.

De vuelta al pasillo, ni siquiera se fija en las fotografías que algún día colgó en aquellas paredes color hueso, retratos de momentos de su  vida que tampoco le sirven para cambiar su decisión.

Y sigue su caminar, silenciosa mientras va destapando el pequeño frasco de plástico. Una vez más se sienta sobre aquel colchón en el que tantas horas ha pasado días y días durante 50 años una vez acompañada y ahora sola con su delirio.

Traga cada una de las grageas mientras siguen pasando los años en su mente, como en una película y haciendo que sonría por última vez, porque sabe que por fin será liberada.
Bebiendo el último sorbo de agua y dejando caer la botella se recuesta boca arriba. Nunca compro una lámpara para aquella habitación, siempre el casquillo desnudo, piensa para si misma.

Y es entonces cuando empieza a notar el dulce sueño, se despide se si misma, se despide del mundo…..

2 comentarios:

  1. ... por qué será que algo me decía que estabas escribiendo?... aissss... Ánimo peque!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. El mundo real puede volverte loco con su monótono ritmo de vida...

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